Qué sí hace esta guía
Prioriza señales de riesgo, necesidad de contención, juicio de realidad y umbrales donde la telemedicina sola puede no ser suficiente.
Inicio abrupto, curso fluctuante, inatencion y cambios en el nivel de conciencia. Requiere evaluacion medica urgente y busqueda activa de causas reversibles.
Si la confusión apareció en horas o pocos días, fluctúa, hay fiebre, caída, somnolencia marcada, falta de aire, convulsión, intoxicación o abstinencia, la prioridad es evaluación presencial o urgencias. La telemedicina puede ordenar antecedentes y orientar, pero no reemplaza signos vitales, examen físico ni búsqueda de la causa.
Anota desde cuando ocurre, que lo empeora, medicamentos actuales, consumo de alcohol u otras sustancias, antecedentes medicos y un ejemplo concreto del impacto en trabajo, estudio, sueno o vinculos.
La consulta se enfoca primero en seguridad, juicio de realidad, red de apoyo, necesidad de contencion y si el manejo puede ser ambulatorio o debe escalarse.
Si hay peligro inmediato para ti u otros, desorientacion, conducta violenta, psicosis intensa, delirium o incapacidad de autocuidado, busca urgencia presencial el mismo dia.
$70.000 CLP por 60 minutos (psiquiatría de adultos). En delirium la telemedicina sirve para orientar a familia/cuidador, ordenar prioridades y apoyar la decisión de derivación.
Consulta online con foco en entrevista a acompañante, revisión de contexto clínico, medicación, línea de base y medidas iniciales mientras se coordina evaluación médica presencial si corresponde.
El delirium es una alteración aguda y fluctuante de la atención y la conciencia, con pensamiento desorganizado y/o desorientación. Es frecuente en adultos mayores, personas hospitalizadas o pacientes con alta fragilidad basal, pero puede ocurrir a cualquier edad en el contexto adecuado.
Cuanto más frágil es la línea de base —demencia, deterioro cognitivo, multimorbilidad, inmovilidad— menos estímulo se necesita para precipitar confusión aguda.
No es “solo desorientación”. El núcleo es la inatención, la fluctuación y la alteración del estado de alerta, no solo la memoria.
El diagnóstico es clínico y se apoya en una buena historia aportada por un familiar o cuidador, examen del estado mental y búsqueda sistemática de causas reversibles. Herramientas como CAM, 4AT o CAM-ICU ayudan, pero no reemplazan el juicio clínico.
Importa saber cómo estaba la persona antes, cuándo cambió, qué fármacos recibió, cómo duerme, si hubo fiebre, caídas, dolor, retención urinaria o constipación.
Infecciones, hipoxia, hipoglicemia, deshidratación, dolor, retención, constipación, abstinencia, fármacos anticolinérgicos, benzodiacepinas, opioides o eventos neurológicos agudos.
Oxigenación, glicemia, signos vitales, hidratación, analgesia y corrección de causas reversibles antes de pensar en sedar.
Agitación, intento de levantarse, alucinaciones, discurso desorganizado, mayor visibilidad clínica y riesgo de caídas o auto/heteroagresión.
Somnolencia, lentitud, mirada perdida, baja respuesta. Suele pasar desapercibido y, justamente por eso, puede ser más peligroso.
Alterna hiper e hipoactividad a lo largo del día. Es muy típico en hospitalización y con empeoramiento nocturno.
No hay mejor manejo que corregir infección, hipoxia, retención, hipoglicemia, fármacos precipitantes, dolor o abstinencia.
Reloj, calendario, luz diurna, lentes, audífonos, presencia familiar, sueño nocturno protegido, hidratación, movilidad y reducción de ruido.
Se reservan para agitación con riesgo o sufrimiento importante, y nunca reemplazan la búsqueda de causa. Las benzodiacepinas tienen indicaciones acotadas, como abstinencia de alcohol o benzodiacepinas.
Confirmar que el cambio es nuevo, revisar signos vitales, glicemia, oxigenación y activar red médica si hay fiebre, somnolencia marcada, focalidad neurológica o deterioro rápido.
Hidratación, analgesia, orientar con reloj/calendario, revisar medicamentos recientes, corregir entorno y evitar contención física si no es imprescindible.
Revisar sueño, ruidos nocturnos, retención/constipación, dispositivos sensoriales y participación de familiar o cuidador conocido.
Revaluar fluctuación, respuesta a medidas y necesidad de derivación, hospitalización o búsqueda más amplia de causas.
El test largo es educativo y se enfoca en inicio agudo, fluctuación, inatención, desorganización, nivel de conciencia, alteraciones perceptivas y factores precipitantes. Está pensado para orientar a cuidadores y apoyar la conversación clínica, no para reemplazar una evaluación urgente.
Ayuda a no banalizar cuadros hipoactivos, ordenar observaciones del cuidador y decidir si se requiere derivación inmediata.
Si el cambio es súbito y hay compromiso del estado de conciencia, la prioridad no es completar puntajes sino buscar atención médica urgente.
CAM y 4AT son herramientas de apoyo ampliamente usadas para cribado rápido en urgencias, hospitalización y contextos de alta carga clínica.
Los paquetes multicomponente —sueño, orientación, movilidad, hidratación, lentes/audífonos y analgesia— son una de las intervenciones más útiles.
La literatura insiste en tratar causas, evitar sedación innecesaria y usar antipsicóticos solo cuando la agitación o las percepciones alteradas generan riesgo significativo.
No. La demencia suele ser crónica y progresiva; el delirium es agudo y fluctuante. Una persona con demencia puede además hacer delirium.
Sí. La forma hipoactiva, con somnolencia y lentitud, es frecuente y a menudo pasa desapercibida.
No suele bastar por sí solo, pero en personas muy vulnerables el sueño alterado puede contribuir dentro de un cuadro más amplio.
La comparación con la línea de base: cómo estaba la persona ayer, la semana pasada o antes de hospitalizarse. En delirium importa mucho saber si el cambio fue agudo y si fluctúa durante el día.
No reemplaza signos vitales, examen físico, laboratorio ni búsqueda presencial de causas. Puede servir para orientar a la familia, ordenar medicamentos y decidir con más claridad cuándo ir a urgencia.
Solo cuando hay riesgo o sufrimiento importante, y siempre junto con la búsqueda de causa. Sedar sin corregir infección, hipoxia, dolor, retención, abstinencia o fármacos precipitantes puede tapar el problema principal.
Somnolencia marcada, fiebre, falta de aire, caída, convulsión, focalidad neurológica, empeoramiento rápido, intoxicación, abstinencia, alucinaciones intensas o incapacidad de mantener hidratación y seguridad.
Sí, aunque es más frecuente en adultos mayores o personas frágiles. En jóvenes suele hacer pensar en intoxicación, abstinencia, infección, trastornos metabólicos, fármacos, trauma o causas neurológicas.
La telemedicina puede servir para orientar a la familia o al cuidador y ordenar pasos, pero no reemplaza evaluación presencial cuando hay compromiso médico. Si hay somnolencia marcada, fiebre, alucinaciones intensas, caídas, hipoxia, focalidad neurológica o empeoramiento rápido, la indicación es acudir a urgencias.
Si el cuadro esta contenido, hay red de apoyo y no existe peligro inmediato, puedes usar esta ruta para ordenar diagnostico, tratamiento y seguimiento. Si hay riesgo actual, confusion, violencia, psicosis intensa o imposibilidad de autocuidado, la prioridad es urgencia presencial.
Si hay peligro inmediato, confusion, violencia, psicosis intensa o incapacidad de autocuidado, no uses una hora diferida: activa urgencia presencial. Si el cuadro esta contenido, elige agenda, sobrecupo nuevo o seguimiento segun tu situacion.
Si hay peligro inmediato, desorientación grave, violencia o imposibilidad de autocuidado, la prioridad no es reservar una hora diferida sino buscar evaluación urgente presencial.